Fanfic Sterek (Teen Wolf)

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El otro día subí este texto al facebook, y al final he decidido compartirlo también por aquí. No es un fanfic en toda regla. Es una reflexión que acabó como una especie de fic. Sin embargo a raíz de él en mi ordenador hay cinco mil palabras en un documento de Word. Imaginad el tema.

A veces me acuerdo de Teen Wolf. Me acuerdo de Derek y de Stiles, y pienso en los motivos por los que amaba esa serie. No era la fantasía en sí, ni los licántropos, ni siquiera los adolescentes guapos. Era otra cosa. Sus personajes. Creo que Stiles me enamoró. Creo que Stiles nos enamoró a todos, a todos y cada uno de nosotros, y de ellos, porque, aunque lo niegue, sabemos que Derek también tiene un corazoncito.

Derek no terminó siendo el tipo duro que tenían planeado para él. Terminó teniendo más profundidad. Se convirtió en ese lobo que tuvo que crecer solo, sin familia, convertido en un alfa por exceso de vacantes. Sólo quedó él, una hermana escindida y un tío ausente, ausente de cuerpo pero sobre todo de mente.

No llegó a Beaucon Hill con intenciones de hacerse con el pueblo. Sólo quería encontrar su hogar, un hogar cualquiera, y su gente, una manada, una familia, lo que fuera. Pero si hubiera querido dominar Beaucon Hill, el plan más inteligente habría sido por medio de Scott. No por él, sino por el poder que le daba enterarse de todo de lo que merecía la pena enterarse. Saber quién nacía, quien moría, quien hería o era herido, pero, sobre todo, por poder desmayarse en cualquier acera ensangrentada y saber que cuando despertara, en el hospital, su licantropía seguiría siendo un secreto.

La cercanía con Stiles, el bajito e inquieto Stiles, también habría sido un extra interesante. El poder de la ley y el orden. Un infiltrado en la autoridad humana trabajando para su manada. De los dos, Stiles habría sido la mejor opción, si hubiera tal cosa. Pero si pudiera regresar al pasado, seguramente no cambiaría al receptor del mordisco. No lo haría. No hay duda de que Scott sobrevive a la conversión –todos lo sabemos- pero ¿y Stiles? Le es más útil vivo, inquieto, entrometido y humano.

Es más manejable así. Humanamente débil, humanamente sensato, siempre consciente de que no es más que un mortal. No hay magia curativa para él. Por eso se esconde tras el ordenador, en el jeep o bajo las ruinas de su vida. No se arriesga a la cacería. No. Stiles no ha nacido para la licantropía.

No ha nacido para aullar a la luna ni correr con la manada. Su cuerpo no está hecho para cubrirse de vello ni ser envuelto en los intensos aromas de la fuerza y la bestia. No hay hueco para Stiles en su cubil, ni para su olor entre sus mantas. No. Stiles es ese bocado prohibido, ese muchacho sonriente –de nariz respingona- que los lobos malos no pueden probar.

Stiles es de los pocos que le observan, observan directamente su ceño fruncido, sus brazos cruzados, su actitud de rebelde sin causa, y se atreve a encararle. «No te vendría mal incluir un poco de avena en tu dieta de anabolizantes», es lo que dice Stiles, porque es así, porque le tiene miedo, porque quiere retroceder pero no lo hace. Así que cuando Derek levanta el labio y le gruñe, le regala una sonrisa de disculpa, una sonrisa de humano, no de lobo, no de beta ni de omega (ni de delta, ni de ninguna ridícula letra), y se esconde detrás de Scott, fingiendo que la pelusa de su sudadera roja es sorprendentemente interesante.

fic-Sterek1Lo peor viene cuando Derek tiene que pasar el tiempo a solas con Stiles, esperando al grupo, haciendo guardia, acechando a alguna criatura, y tiene que cerrar los ojos y contener la respiración, porque bastante tiene ya con su parloteo incesante como para tener que soportar también sus miradas curiosas, los ojos redondos y profundos, enmarcados bajo las cejas gruesas, y la boca ladeada, decidiendo si atreverse a hacer la pregunta impertinente o si es mejor callar.

Bastante tiene con soportar esa irritante mezcla de químicos que lleva por colonia. Ese olor que malamente camufla el aroma ácido de la juventud, el sudor y las hormonas.

Así que cierra los ojos, respira hondo, una última vez, una última bocanada, y piensa que basta con eso para cerrar la mente y entrar en el Nirvana, pero se equivoca. Entra en el infierno. Un infierno en el que sólo está Stiles, la grava bajo sus pies y el sonido de las deportivas arañando el asfalto.

Tiene una forma particular de andar. Podría reconocerlo aunque caminara descalzo sobre algodones. No apoya la parte interna del pie. El talón apenas ejerce presión. Su huella sería fácil de distinguir sobre la tierra húmeda, dibujando el metatarso externo, hundiéndose profundamente sobre el barro, entre las ramitas y las raíces de la vegetación.

El roce de sus dedos también es distintivo. Tiene las yemas suaves. Lo sabe por el susurro de la fricción contra el vaquero, internándose en el bolsillo trasero. O cuando sus dedos se deslizan sobre la superficie metálica de la máquina expendedora, analizando el repertorio, buscando una chocolatina en especial.

Stiles siempre va a la misma máquina en el hospital, cuando está nervioso, cuando espera, y Derek siempre puede oír la moneda entrando en la ranura, los engranajes moviéndose, bajando y subiendo con el contrapeso, girando la espiral, arrugando el envoltorio plástico y, después, el ruido de la perdición chocando contra la caja. El brazo de Stiles se roza con la boca de la máquina al recoger la chocolatina. Puede oír su piel deslizándose, centímetro a centímetro, y el vello se encrespa ante el contacto frío.

Nada evita que perciba el aroma del cacao y el caramelo derritiéndose entre sus labios. No importa que contenga la respiración. No tiene sentido. El olor es una presencia en sus pulmones, y siente el chocolate contra su lengua, la de Stiles, fundiéndose entre sus papilas gustativas, mezclándose el negro con el rojo y la saliva, internándose en la húmeda oscuridad de su garganta.

Dereck intenta mantener la concentración en otra parte. Expulsa el aire contenido. Se esfuerza por sacar la esencia de la sangre joven y el chocolate caliente de su pecho, pero no es posible. Stiles siempre está donde no debe estar.

—Voy a tomar aire —es lo que dice, es lo que siempre dice, pero es mentira. No va a ninguna parte.

Siempre dice mentiras. No lo puede evitar. Es parte del trato que tiene consigo mismo. Le dice a los suyos que no les importa. Le dice a Scott que no lo quiere en su manada. Le dice a Stiles no lo quiere, en ninguna parte, de ninguna forma. No dejan de ser mentiras.

—Están bien —dice cuando Erica y Boyd son heridos, y por una vez piensa que lo dice en serio. —Están bien. Son fuertes. Son manada.

Pero no es verdad. No son fuertes, no son manada. Son omegas y han huido. Lo han abandonado, como todos. ¿Y ahora? ¿Quién cuida de Erica y de Boyd? ¿Quién cuida de la manada? ¿Hay manada cuando ya no queda nadie a quien proteger?

—Son fuertes. Son manada.

Piensa que es lo que Isaac necesita oír, por eso lo dice. Por eso le da la espalda, porque no quiere que vea la verdad, pero aún puede oír su corazón latiendo, lentamente, esperanzado, y encuentra un resquicio de felicidad. Como lo encuentra al sentir el silencio de Stiles, su atención puesta en él.

La mirada de Stiles se clava en su nuca. Siempre se clava en su nuca. Siempre con reticencia. Ese miedo que no es miedo, esa curiosidad que va en contra de su espíritu de supervivencia (ese espíritu que tanto admira Derek) y sabe que el humano está preguntándose si los licántropos pueden tener sentimientos.

«No tan feroz, Stiles», piensa, «pero aún un lobo».

A veces me acuerdo de Teen Wolf. Me acuerdo de Derek y de Stiles, y pienso en que le prometí un fic a una amiga, pero entonces me doy cuenta de que son las doce de la mañana y aún no me he acostado, y que es el último día del NaNoWriMo y que me quedan cinco mil palabras por escribir. Releo lo que he puesto en el estado, constato que sólo he escrito «olor» con hache dos veces y decido que quizás para otro año, cuando mi amiga vuelva a recordarme que le debo un fic Sterek y vuelva a pensar en Dereck y Stiles, y en todo por lo que amaba esa serie.

(Joder, cómo me duele la cabeza pero ¿y lo a gusto que me he quedado? Tenía que sacarme esto de dentro)

(La imagen tiene este link como firma: http://artofobsession.tumblr.com/ pero no puedo asegurar que la dueña del tumblr sea la autora. Aunque lo parece)

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