Retraso y San Valentín

Hola. Llevo veinticuatro horas despierta, puede que más, y ahora mismo mi mente no funciona como la de un ser consciente. O sea, cumple con sus funciones cerebrales, pero está en modo ahorro de energía, así que ando con pocas luces. Si algo de lo que digo suena incongruente o directamente les hace sospechar que he sufrido un derrame cerebral, posiblemente sea cierto. Mientras tanto, sigan leyendo.

¿Qué pasó con Sangre azul?

¿Por qué no actualicé el jueves pasado, como prometí?

10965567_643846169053276_1666434083_nComo ya avisé hace tiempo, esta época es muy complicada para mi. Tengo muchos deberes que atender, entre los que se encuentran los proyectos (Sangre azul, Maldito Sol et alii), la familia, los estudios (¡Hola, exámenes! ¡Trabajos a mi!), y cosas relacionadas con mis intentos de tener una mínima solvencia económica, que no se puede llamar empleo pero menos da una piedra.

El jueves pasado me preparé para hacer la actualización, que consiste en coger el capítulo, despiojarlo de faltas de ortografía, hacer la última revisión y subirlo a la red, pero entre una cosa y otra, tuve que dejarlo un rato y luego me olvidé por completo. Sí, así, tal cual. Me olvidé. (De hecho lo comenté en el twitter)

Los siguientes días he estado fuera de casa o con mi familia pegada a mi espalda, con lo que se entiende que no quisiera abrir el documento delante suyo. Me temo, por tanto, que la actualización pasada la voy a dejar para este jueves, aunque estos días son lo peor de lo peor en cuestiones de agenda apretada.

(Por cierto, no, tus ojos no te engañan. Lo que hay a la izquierda es una ilustración de Shasmel, y si no tengo el hipe que debería tener, es porque mis neuronas revientan con cada fonema que se forma en mi cabeza.)

¿Y San Valentín?

¿Nos vas a dejar en la estacada ese día tan especial?

Ni de broma. No teman. En San Valentín estaré aquí, esperando en el blog, ansiosa por vuestros detalles, vuestras cartas de amor (a Shasmel o a Fran), vuestros chocolates y ramos de flores. Y, quizás, pudiera darse la casualidad de que ustedes también reciban algo… candente. Pero yo no digo nada. No estoy diciendo nada. Si me preguntan, lo negaré todo.

Así que, ¡ale!, a disfrutar de la semana que nos vemos pronto.

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