Me han criticado

Hace poco me recomendaron escribir historias de 100 palabras (drabble) como ejercicio de escritura. Teniendo en cuenta que yo y la brevedad tenemos una adversión mútua, por lo que parece, encontrar algo que se redujera a eso fue complicado. Nunca he dedicado tanto tiempo en cada palabra, consciente de que un adjetivo de más era una explicación de menos, y sin embargo no puedo limitarme a poner meras frases informativas, sin color. Después de hacer un par de drabbles lo releí varias veces, y con cada vez me desagradaba más y más. Al final decidí que necesitaba una perspectiva externa para que me dijera si lo mío era ya vicio o si de verdad era tan malo como yo creía.

Pues bien, este fue el crímen:
 photo Querubiacuten-critica_zpsc2904386.jpg

Y este el dictámen del juez:

 

 photo Querubiacuten-criticada-300_zps8f98c084.jpgUn segundo de silencio por mi despliegue de ingenio llamando cocainómana a alguien que consume heroína (caballo). Yendo a lo importante, creo que aunque escueta, esta es una buena crítica a una historia de cien palabras. Me confirmó lo que ya sospechaba.

Para empezar, es confuso. No se puede comprender bien la historia, quizás porque intento explicar demasiadas cosas en demasiado poco espacio. Quiero decir que ella es mayor, que él es un niño feo y desnutrido, que están en una escalera metálica, con restos de óxido, y ella ha estado consumiendo en esa fábrica abandonada cuando él regresa de su paseo en solitario, con sus cinco años y su mirada de hambre perpétua. Me habría encantado explicar cuál era el olor de su piel, acerado, y el brillo de la película de sudor sobre la carne de ella, recubriendo el pelo, como cabello de ángel caído, pero no hay espacio. Simplemente ella lo empuja, con un dedo, un movimiento juguetón, presionando un segundo sobre sus pequeñas costillas antes de sentir que el equilibrio se ha roto, y él cae hacia atrás. Lo siguiente es abrupto, pero se resuelve en un sonido seco que ni siquiera se llega a imponer sobre el ruido del tráfico.

Según leí los mensajes, pensé que tenía razón. Es demasiada historia para tan pocas palabras. Al menos necesitaría quinientas para mostrar lo que quiero que se vea. También es tópico: drama del niño que sufre la dejadez de la madre. Posiblemente sea herencia de Trainspotting, en la que ves un bebé y unos toxicómanos y sólo se te ocurre un final posible. Lo del otro cliché dramático, las alas de sangre, es una verdad como un templo, y sin embargo fue lo que me animó a escribir este drabble. Primero tenía las alas, luego el falso suicida, y por último la mujer, que se terminó convirtiendo en madre para hacerlo más lastimero.

Sé que tengo que trabajar mucho más en los drabbles, porque es muy buen ejercicio, pero me siento como si tuviera las manos encerradas en una caja minúscula, donde sólo puedo mover un dedo y con cuidado, no vaya a gastar el aire.

Continuaré con el ejercicio y cuando consiga algo más decente que esto lo pulicaré. Por ahora mi reto es hacer cien drabbles en cien días, veamos si lo consigo. Me pregunto si habrá algún sitio donde den consejos, algún drabblescritor que explique la mecánica básica de estas historias.

(Por cierto, espero que el título de la entrada no sea demasiado sensacionalista. Estoy por añadir un ❤ al final, para aclarar el tono).

¡Recórcholis! Edito para que vean:

Resulta que sí se podía hacer en cien palabras de otra forma, simplemente cogiendo lo que escribí arriba y recortándolo un poco. No puedo decir que el niño es feo ni que ella es mayor, pero… Mejora ¿verdad? Lo cierto es que se pierde el aire alegre que quería darle al principio al drabble. Quería que fuera colorido, como si se viera desde los ojos fantasiosos de ella, con luces brillantes, rojos profundos y risas dulces, pero esta otra versión tampoco está mal. Más oscura, no se sabe si ella lo hace por simple maldad, pero también menos dramática.

Están en una escalera metálica, metal rojo de óxido, y ella ha estado consumiendo en esa fábrica abandonada cuando él regresa de su paseo solitario, con sus cinco años y su mirada de hambre perpetua. El olor de su piel es acerado, el de ella dulce como carne podrida.

Lo empuja con un dedo, un movimiento juguetón, presionando un segundo sobre sus pequeñas costillas antes de sentir que el equilibrio se ha roto. Él cae hacia atrás. Lo siguiente es abrupto, pero se resuelve en un sonido seco que ni siquiera se llega a imponer sobre el ruido del tráfico.

 

5 comentarios en “Me han criticado

  1. Hmm, ¿no será que lo del resfriado es una excusa y no quieres salir de casa porque te dedicas a escribir? Pero hey, será un buen ejercicio para no alargar demasiado los capítulos…me harías un enorme favor. Ya me conoces, la lectura y yo no siempre nos llevamos bien. Pero, ¿cien drabbles no es demasiado? Aún así, espero que lo consigas y espero ver los frutos en una historia ;).

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    • De excusa nada, que el bonito me ha tenido tres días sin poder escribir una palabra. Bueno, en honor a la verdad intenté escribir, y no tienes ni idea de en lo que se convirtió aquello. Las trincheras de la Segunda Guerra mundial tenían menos horror por milímetro cuadrado.
      Jajajaja. Los lectores suelen pedirme capítulos más largos, pero tú siempre los quieres más cortos. XD Me encantas. Los lectores te odiarían si te leyeran, pero me encantas de todas formas. Te voy a mandar a partir de ahora todos los drabbles. 😉
      Cien drabbles es demasiado, especialmente si me tengo que estrujar el cerebro desde por la mañana hasta por la noche sabiendo que el reloj está corriendo y cada vez queda menos para que se me acabe el tiempo, por eso he decidido que el día en el que me salgan dos, haré dos, y en el que no me salga ninguno, ninguno. Además, mientras estaba en la cama no podía escribir mucho, a menos de que se tratara de una historia sobre pimientos cortados. No sé por qué, soñaba constantemente que troceaba pimientos.
      I see you tumorro, don’t forget we have a issue with my notebook and your mother tongue 😉

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  2. Mmm. El problema con los drabbles (o microcuentos, que serían su título oficial) es que estos buscan más conseguir un efecto que contar una historia. La historia es meramente el medio por el cual el escritor conseguirá ese efecto, que puede ser desde sorpresa, ternura, horror o lo que sea. No recuerdo quién dijo que eran ideas en su estado más puro, pero es así. Por eso, en cierta forma, los micros son más bien fáciles en comparación a crear un cuento largo o una novela, porque no tienes que preocuparte por ambientar, por dar color a cada personajes, ahora reducido a su papel en la acción, por dar una introducción para ubicar al lector. Muchas veces puedes aprovecharte de conocimientos comunes para seguir por el hijo. Por ejemplo, si dices “Narciso” el lector con algo de cultura ya va a entender, sólo por el nombre, que será un hombre narcisista, joven, deleitándose en sí mismo hasta morir. Así puedes darle vuelta a la tuerca y sorprender, diciendo, por ejemplo, que Narciso no era tan idiota para ahogarse por un reflejo, pero no quería dejar de verse, así que estudia largos años para ser un escultor y acaba convirtiéndose en el más grande en la historia del arte. Algo así.

    En todo caso, sigo creyendo que la lectura va de la mano a la escritura. Si quieres de verdad hacer estos micros, te recomendaría leer muchos de ellos. Intenta descrifrar el ritmo que los escritores usan, qué tienen en común, en qué difieren. Cuál es el impacto que tienen sus frases finales. No te concentres en cada palabra, porque eso es como querer indentificar cada nota en una sinfonía sin disfrutar realmente de la sinfonía. Aprende a encontrarles el gusto primero. Antes de dedicarme a escribirlos yo misma intento pasar al menos una hora pasando de uno a otro. En Ciudad Sevas hay una gran colección de diferentes autores de todos lados.

    De última, quizá seas una escritora de novelas y cuentos largos. Mejor así. Stephen King, que sepa, nunca ha escrito ningún microcuento. Todos sus cuentos han tenido mucho más que cien palabras. Por otro lado, Borges jamás hizo novelas, sólo cuentos, y no creo que nadie pudiera decir que era peor escritor por eso. Sencillamente, así es como ellos funcionaban mejor.

    Sobre la crítica, lo lamento, pero no, en realidad no te sirve. Yo nunca habría habría hablado así de una obra a menos que criticara por criticar, para descargarme de la muy mala impresión que me dejó el autor. No te dice nada útil, sólo expresa una opinión personal (a lo mejor eso fue lo que le pediste, a saber). En todo caso, aunque está bueno ser consciente de la vista ajena, tampoco la idea es querer encajar con ellas. Lo que para un lector sea confuso, para otro será tan claro como el agua. Siempre he pensado que a veces no es que la obra sea de verdad complicada, sino que la gente es estúpida u holgazana. Nada más hay que ver cuántos artistas en la historia fueron despreciados por la crítica de su tiempo y luego fueron reconocidos.

    Un escritor se dedica a un tema en un trabajo y lo maneja bien o mal. Eso es todo. El resto es subjetivo.

    Le gusta a 1 persona

    • Yo tenía los microcuentos por los que se escribían en una o dos frases. Conocí una vez a una chica que era capaz de escribir ese tipo de historia, pero eso ya es una liga superior para mi.
      ¿Sabes? Tus comentarios me ayudan mucho. Sospechaba que no se puede decorar una historia de cien palabras, pero aún así me negaba a aceptarlo. Puede que sea por mi terquedad, pero la verdad es que creo que lo que más disfruto cuando escribo es de las descripciones. Me gusta suspender el momento y convertir una mirada en un mundo.

      El consejo que me has dado, el de leer antes de escribir, es muy cierto. No soy una gran lectora de microcuentos, así que no hay forma de que me empape de la dinámica. Lo que estaba haciendo es igual que querer pintar los colores sin abrir los ojos. Me apunto lo de Ciudad Sevas.

      Estoy segura de que soy una escritora de historias largas. No me cabe la menor duda. Pero a veces es bueno intentar algo diferente, aunque al final no funcione.

      La crítica no era una crítica completa. No puse ni el principio ni el final de la conversación, sólo la chicha de ésta. Realmente comenzaba diciendo que “no sé si es genial o incomprensible” (estoy copiando literalmente), que “mola pero son confusas. No sé si es parte de su encanto o su defecto. ¿La primera es una madre y un hijo y ella lo tira por la escalera? Es confuso”. Ahí es cuando cogí la captura, y después, más abajo, decía “pero mola. El proyecto mola. TÚ NO LO DEJES”. O sea, no fue nunca su intención hacer una crítica destructiva. Yo sólo me quedé con lo que me interesaba, que era la confirmación de que el microcuento, bueno, tiraba de un recurso barato para atraer la ternura del lector, era un poco cliché y confusa de entender.

      Después de eso le pedí que se lo enseñara a un amigo que no me conocía, y dijo más o menos lo mismo. Hoy, sin embargo, sin decirle que lo había escrito yo se lo he enseñado a otra persona, que no sabía lo que era un microrelato, y ha pasado media hora diciendo que los microrelatos son la nueva poesía de este siglo. Me he sentido muy alagada, porque estaba diseccionando cada frase para ver la belleza en los contrastes, hablando del ritmo, de las sensaciones… Pero claro, al final viene diciendo lo mismo, porque no sabes cuanta poesía he leído que he acabado pensando “oh, qué bonito, pero ¿qué significa?”, y no es eso lo que yo quiero que la gente diga cuando termine de leer una historia mía, ni siquiera una microhistoria.

      En serio, gracias por tu comentario. No sabes lo mucho que me has ayudado. El próximo que escriba intentaré hacerlo más sobrio, centrándome en la historia y no en los matices. 🙂 Y leeré primero.

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      • El tema de los microcuentos es todo un debate XD Que si es de cien, que si es una frase, que si se pasa de 300 ya no es microcuento, yada yada. En cada blog, libro o revista que he visto ponen sus propias directrices, algunos limitándose a las 1000 palabras y otros a las 500. Así que hay libertad suficiente.

        Por supuesto, siempre es genial experimentar. Es lo mantiene corriendo viva a la sangre de los artistas. ¡Muchísima suerte en este proyecto!

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