Reseña: desde aquí hasta tu ventana, Javier Herce

desde aqui hasta tu ventanaSinopsis:

Desde aquí hasta tu ventana relata el apasionante viaje interior de un joven en busca del amor verdadero. El protagonista de esta conmovedora historia tendrá que hacer frente a los dictados de su corazón, aún confuso, y atreverse a dar los pasos necesarios que han de llevarle a alcanzar la felicidad.

Juan vive como cualquier otro chico los últimos años de su adolescencia, pero la inesperada aparición del atractivo y magnético Arturo, dará a su vida un vuelco de ciento ochenta grados. Una oleada de sentimientos, hasta ese momento desconocidos, irrumpirá en el corazón de Juan, trastocando por completo la visión que hasta ahora tenía de sí mismo y de su entorno. Alain, Silvia y Nacho, sus mejores amigos, le acompañarán en esta aventura, repleta de sorpresas que seguro no dejarán indiferente al lector.

Reseña y crítica:

Subrayar para ver spoilers.

Esta historia parte de un muchacho joven, un escritor novel que ha escrito una primera obra maestra pero que no la ha mandado a ninguna editorial, temeroso de ser incapaz de escribir nada más igual de bueno. En medio de un bloqueo que le está amargando, conoce a un chico que viene del otro lado de España y sólo pretende quedarse unos días. Es escritor como él y está interesado en su ópera prima, por lo que terminan separándose del grupo y hablando sin parar. La afinidad es indudable, pero Juan, nuestro protagonista, no sospecha que la afinidad pueda ser sinónimo de atracción, ya que es heterosexual.

Cosas importantes:

  • ¿Editorial, año, méritos? Ganador del IX Premio Odisea, publicado por esta misma editorial y edición del 2007.
  • ¿Para lectores menores de edad? No hay descripciones sexuales, pero se mencionan erecciones y similares. A mi, en particular, no me parece reprobable, pero eso es a gusto de cada padre.
  • ¿Es larga? A ojo, diría que 45.000 palabras, lo que es una novela breve. Físicamente -por el impacto psicológico que pueda suponer para el lector- son 187 páginas a DIN A5 (formato bolsillo grande), Times New Roman 14 (letra grande).
  • ¿Lenguaje vulgar u ofensivo? En absoluto. Hay disputas verbales, pero nada que no se escuche en la televisión a las cinco de la tarde. Lo único ofensivo es la llanura psicológica de las mujeres, pero en honor a la verdad todos los personajes son planos.
  • ¿La recomendarías? No.

En sí la idea podría ser interesante, muy interesante, pero la verdad es que la forma en la que se desarrolla la historia, se convierte en un absurdo relato donde todos parecen niños inquietos dando palos a la oscuridad. Pero vayamos por partes.

Sobre el estilo de la narración, advierto que es simple. El estilo no es enrevesado, lleno de florituras innecesarias, pero tampoco tiene gracia. No hay juegos del narrador con el lector, no hay sutilezas ni belleza, simplemente son palabras perfectamente encadenadas para mostrar con blancos y grises lo que sucede. Tampoco las descripciones son abundantes. Sé que hay una habitación, sé que hay una cafetería, una librería y una ciudad, pero no sé cómo son, cual es su ambiente ni de qué forma caen las luces sobre la sonrisa de los personajes. Simplemente están para que no haya un vacío indescifrable en torno a sus eternos diálogos.

Lo de los diálogos es otra cosa que llegó a cansarme. Hay bloques de narración, luego bloques de diálogos y de nuevo bloques de narración. Se hace pesado. Llega un punto en el que deseo que, simplemente, no vuelvan a hablar, que no tengan que decirse nada, porque cuando comienzan se vuelve un intercambio de frases cortas, entrelazadas, que giran y giran cortejando un punto al que parece que nunca van a llegar. Siempre es la misma situación, con todos los personajes. El prota descubre que es gay y se lo insinúa a uno, tira y afloja durante cuatro páginas hasta que, al final, se menciona la palabra, tira y afloja durante cuatro páginas más y, por fin, el otro confiesa qué es lo que opina al respecto. Luego el prota busca a otro personaje y se lo vuelve a confesar, y volvemos con los tiras y aflojas. Hay cosas que no pasa nada por no mostrárselo al lector en detalle. Me habría bastado con un: «Se reunieron en el café y, después de una agónica conversación en la que decía sin terminar de decir, pronunció las palabras. “Soy gay”. La reacción no se hizo esperar. Ella se quedó paralizada, como si el sonido hubiera entrado en su mente pero no hubiera sido descifrado aún. Por su rostro pasó varias expresiones, desconcierto, sorpresa, rechazo y, finalmente, nada. No respondió. Simplemente se levantó y se marchó, sin mirarlo». Y ya está, asunto resuelto y vamos al siguiente a sincerarnos.

Luego están los personajes, flojos, caricaturas inciertas de gente que podría ser real pero actúa como producto de un sueño febril, sin lógica. Tenemos a un chico hetero que para probar el hecho de que a su amigo de verdad le gustan los hombres se quita la ropa, toda la ropa, y le exige que se plantee si le excita. No sé ustedes, pero cuando un amigo me dice que duda de si es hetero o no, yo no me quito la ropa y le pido que piense si soy follable para asegurarnos, sin importar si ya nos hemos visto desnudos antes o no. De hecho, cuando una chica me dice que sospecha que puede ser lesbiana, le digo que muy bien, no le pregunto si me quiere besar para asegurarse.

desdeaquihastatuventana-portadaTambién tenemos un problema con el síndrome Bella Swan, sí, la misma de Crepúsculo, la cual se consideraba fea pero todos los chicos se morían por hablar con ella, invitarla al baile y crear luchas de clanes entre vampiros y licántropos por sus labios. En este caso el prota no es Adonis reencarnado, ni él tiene un gran complejo de patito feo, pero casualmente todos los personajes menos uno tienen algún interés sentimental en él (todos los personajes menos dos, si contamos a su madre), y él, por supuesto, es incapaz de darse cuenta de ello hasta que el diálogo ha pasado a la cuarta página y el otro se aburre de las sutilezas y se lo dice directamente. De hecho la gente puede llegar a besarlo y él aún no comprender que: a) el tío que lo ha besado quizás sea gay, y b) el tío que lo ha besado quizás lo ha hecho porque en su cultura -la de ambos- es una forma de decir “estoy interesado”, en sexo o en lo que surja.

En cuanto a las mujeres de su historia, se vuelven odiosas. Hay una madre que lo único que hace es ser comprensiva e ir tras él como alma en pena mientras él se cierra. No tiene el carácter de una mujer que ha educado a su hijo hasta la mayoría de edad, sólo lo contempla, alejándose en silencio mientras el otro -una dulzura- le cierra la puerta en la cara y le dice que lo deje en paz. Habrá madres así, no lo niego, pero por lo normal los hijos que crían no son el ideal de ser humano. También está una exnovia pesada, de esas que, también como alma en pena, va tras el chico que la dejó, humillándose y diciendo cosas como “¿no soy lo suficiente buena para ti?”, después de que el otro la haya tratado con desprecio, la haya evitado durante días y le haya hablado de forma cortante y hasta insultante. De nuevo, no dudo que haya mujeres así, pero no se la humaniza en absoluto, es sólo una tonta que no capta cuando un hombre la ofende y lo único que hace es: «dio media vuelta y salió corriendo». ¿En serio? ¿Quién hoy día sale corriendo como una dramática doncella despechada para apoyarse en una columna y esconder las lágrimas contra su brazo? ¿No podía haberse ido aunque sea con un poco de amor propio, lanzándole una mirada venenosa y caminando con la barbilla alta? No. Está visto que las mujeres no tienen amor propio aquí. Lo mismo pasa con la otra chica de la historia, pero paro de contar porque sino sería demasiado spoiler.

El personaje principal, insisto, es entre tonto e imbécil, pero imbécil en el sentido de desagradable. Tiende a ser cortante, atacar verbalmente a las personas sin venir a cuento, y aún así los otros lo observan con ojos embelesados y no se dan cuenta de que no está siendo gracioso, está siendo un capullo. Podría decir que es un gallito de corral, saltando sobre el cuello de todo el mundo, hombres y mujeres, para dejarle claro que con él no se juega, sin necesidad de que la otra persona haya dicho nada importante. Una chica puede hacer un comentario banal, una broma estereotipada, y la respuesta podría ser “cállate, ¿quieres?”, sin haberla saludado siquiera y largándose después para dejarla sola, esperándolo. Sin embargo, después parece que es sólo un tímido inseguro de si mismo, pero el autor no es capaz de plasmarlo. Sospecho que es tímido porque o es eso, o tiene una deficiencia que le impide observar su entorno, recoger la información, asimilarla en su cabeza y sacar una deducción lógica. No me extrañaría que viera a un hombre desangrándose y aullando de dolor y se preguntara si está intentando cantar, porque de otra forma no se entiende cómo todos los personajes le dicen por activa y por pasiva que le quieren, y él no lo comprenden hasta que prácticamente le ponen un cartel sonoro con neones delante de la cara, y aún así duda de comprenderlo bien.

Doy por sentado que lo que el autor quiere mostrar es la típica negación que la mayoría de nosotros sufrimos cuando la declaración se ve venir. Sabemos que está ahí, sabemos que la otra persona está interesada, pero en vez de demostrarlo, fingimos habernos vuelto espesos de pronto y no nos regresa la lucidez hasta que la declaración está debidamente formulada, porque las cosas, si se hacen, que no sea a medias. Muchos, incluso, nos pasamos meses fingiendo que las miraditas, los roces y las sonrisas no son nada, pero. ¡anda!, como si hubiéramos nacido ayer. Sólo no queremos ser los que tengan que dar el primer paso, por si el otro se arrepiente y nos deja “con el culo al aire” después de una declaración que pasa a ser bochornosa. El escritor, si quería plasmar eso, podría haberlo hecho fácilmente, en vez de cercenar la empatía del protagonista y hacerlo incapaz de traducir el mundo que lo rodea. Que los enamorados tienden a engañarse entre sí, pero no tienen por qué engañarnos a nosotros, los voyeurs de su relación.

En cuanto a la trama en sí, estoy totalmente desencantada. Al principio es interesante. Un amor exprés, vale, no me interesan los amores express, pero creo que el interés puede surgir con tan solo una hora de charla. Lo que ya no veo tan realista es que en dos días el protagonista esté prácticamente comprometido, recibiendo tres visitas distintas de su amado en veinticuatro horas y, después, incapaz de sacárselo de la cabeza. A los quince años quizás sea posible, porque a nosotros, con esa edad, cualquier guiño nos parece amor a primera vista, Amor Verdadero, y el destino haciéndonos señas a horcajadas sobre las flechas de Cupido, pero un poco más mayorcitos y con un par de desengaños amorosos a la espalda, ya tenemos algo de sensatez y no esos arrebatos apasionados como erupciones volcánicas, arrasando con nuestra vida en el proceso.

Me da la impresión de que el autor realmente no sabía cómo acabar la historia cuando la empezó. Al final intenta hacerla redonda dando a entender que el protagonista y el autor son el mismo, pero si ese fuera el caso mi fe en las dotes narrativas del escritor bajarían mucho más. Hay cosas, leyes nunca escritas de la escritura, que van en contra del final. Hay un personaje que aparece al principio, un personaje secundario que saluda y se va, y luego en el último capítulo es fundamental. Da la sensación de que la historia coleaba y rápidamente se cogió a ese personaje y se hizo un remiendo de última hora, fingiendo que todo estaba controlado desde el principio, pero no es cierto. De haber sido así, el narrador habría dado pistas de su papel final, nada serio, bastaba con darle más protagonismo, más profundidad, hablar de él de verdad, describir una mirada en concreto, un comentario, o volverse a acordar de él en el resto de páginas desde su primera aparición hasta la segunda, que es el cuerpo completo de la historia. Para hacernos a la idea, es como si me describes a una persona y me dices que tiene el pulgar del pié izquierdo un punto negro y la nariz con otra mancha oscura, y después declaras «¡Es de raza negra!». No, señor, es blanco con lunares, y esta historia no es una historia de amor entre A e Z, es una historia de “amor” entre A y B en la que Z interviene, de pasada, al final, y marcándose un gol que ni él mismo se lo cree.

En lo que se refiere al personaje de Z, ocurre lo mismo. El autor pretendía hacer algo con él, después se aburrió, no supo cómo hacer que la historia no fuera un relato rápido de cómo dos chicos se encuentran, se enamoran en dos días y terminan juntos para siempre en veinte páginas, así que dio un volantazo argumental, atravesó la autopista causando un caos sin precedentes, y destrozó al personaje que había querido crear -que de por sí cojeaba mucho- y le partió las piernas, para que cojeara más. Lo gracioso, y que me da mucha rabia, es que el escritor deja caer que Z puede haber sido inspirado en alguien de la vida real, que está reescribiendo la historia de su primer amor, pero si es cierto y alguien como Z existe en el mundo, alguien como él al completo, con todo lo que el personaje era al principio y en todo lo que se convirtió al final, tenía que tener trece años (mentales) cuando se desarrolló esta historia en la vida real. No sólo porque se comporta como un prepuber, irracional y sin medir sus propios actos, sino porque, ¡por el amor de Dios!, ¿quién regala reliquias familiares a un completo desconocido al que no se pretende volver a ver? ¿Hola? ¿Hay alguien cuerdo ahí dentro?

Y eso es todo. Recuerda, los espacios en blanco son spoilers. Subraya si ya has leído el libro, no lo vas a leer o no te importa leerlo después de que se te desvelen partes importantes de la trama. Aunque creo que se intuye lo que pasa en la historia sin necesidad de subrayado.

Especificaciones técnicas:

Portada agradable. He visto otras cubiertas de esta editorial, aunque supongo que de colecciones enfocadas a otros temas, y esta me parece de muy buen gusto en comparación con aquellas.

desdeaquihastatuventana-esquinaEl libro es de tapa blanda, con forro plástico de baja calidad, por lo que se arruga y levanta con el menor uso. A ojo, diría que es un formato de DIN A5, con letra Times New Roman 14. Tiene interlineado simple pero una sangría de medio centímetro en la primera línea de cada párrafo, lo cual es tan importante a la hora de hacer una reseña sobre una historia como la imagen de su portada. Sin embargo, a la hora de comprar, y comprar para tener en una estantería o, peor, prestar a amigos, siempre es bueno saber si el libro puede aguantar muchos trotes o no, si es ligero para llevar en el bolso y sacar en el tren, o si se puede leer boca arriba en una cama. En este caso, se puede, pero si lo sacan de casa, tanto para préstamo como para lectura en las horas muertas, no esperen que se vea bonito después, en la estantería. Estará doblado, arrugado y pelado, pero se le habrá dado utilidad.

En referencia a su precio, si no me equivoco valía 17’75€, lo cual es como vender caramelos a precio de cabiar. Podrán decir lo que quieran de que el papel, la tinta y la maquetación cuesta lo que quieran que cueste, pero tengo DIN A5 con Arial 10 o Times New Roman 12 que se leen perfectamente, y es un cambio sustancial en el número de páginas. La Times New Roman 14 es genial para niños de secundaria, que no leen mucho y se sienten realizados cuando pasan de las 100 páginas, pero esta novela, asumámoslo, no llega a las 50.000 palabras (y muchas de ellas sobran). Para mi que sólo querían darle grosor, para poder llegar a un ancho de lomo decente. Ahora, la historia en sí, no vale esos 17’75€ que marca la página de cortesía.

Por suerte ha sido un préstamo, porque de haberlo comprado yo, esta crítica habría sido tan visceral que el autor me habría tenido que demandar por atentado contra su imagen. No hay nada que odie más que me hagan pagar por algo que no merece su precio. En ebook un euro habría sido decente, porque he tomado cafés espantosos y he pagado eso por ellos sin escandalizarme, pero si hiciéramos comparativa de mercado, y viendo que hay verdaderas maravillas de la literatura LGTB por ese precio, tendríamos que admitir que somos compradores despreciables. A este libro no le subiría del euro, y no lo bajaría porque, aunque no sea bueno, el autor merece su reconocimiento y nuestras horas leyéndolo tienen que valer algo, pero me vería obligada a comprar tres veces los ebook de otros autores para mantener la relación calidad-precio.

Dónde comprarlo:

Finalmente:

No suelo hacer reseñas negativas porque, la verdad, cuando un libro no me gusta, no lo termino y ya está. A veces hablo sobre él, como en la anterior entrada, pero no necesito dar nombres o señalar con el dedo para desahogarme, a no ser que sea un super ventas y esté perdiendo la fe en el criterio de calidad de los seres humanos. En este caso no hablamos de un best seller, sino de un libro normal que jamás habría conocido de no ser porque alguien me lo enseñó el viernes pasado y se animó a prestármelo.

Si estoy escribiendo esta crítica/reseña es porque estoy participando en el reto 12 autores LGTB, y una de las condiciones era hacer una entrada sobre cada libro leído. Insisto, no lo recomiendo, pero a lo mejor el escritor saca otro libro mucho mejor o ya lo ha sacado.Español

3 comentarios en “Reseña: desde aquí hasta tu ventana, Javier Herce

  1. Pues a mí me encantan leer reseñas negativas donde el autor dice algo más que “¡gaaaaaaay!” y espera que eso nos revela el nuevo testamento.

    Pero, veamos, este libro pecaba de falta de narración, personajes mediocres o mal llevados, historia ridícula y desarrollo predecible. ¿Cómo, entonces, fue que ganó cualquier premio? No quiero ni imaginar cómo eran los otros candidatos. Eso o estaba arreglado desde el inicio.

    Hombre, que si fuera sólo por la sinopsis no me lo habría comprado. Suena a que se esforzaron demasiado en venderme una historia que, vista objetivamente, no tenía mucho que ofrecer. De cualquier libro que me prometa una ola de sentimientos sin decirme la causa de ellos, desconfío. Y si encima me dice lo atractivo que es uno de los personajes, de inmediato le paso de largo. No aguanto esas novelas donde el motor principal para todo el romance sea el hecho de que un personaje calienta demasiado al otro, donde el autor no se molesta trabajar en sus personalidades ni me haga entender de ninguna manera por qué la preferencia personal. Si quieren hacer que A y B se acuesten por la ciudad de maneras imaginativas y cochinas, perfecto, lo aplaudo, pero no me pongan inmediatamente después que se están prometiendo amor eterno por toda la eternidad sin haber hablado nunca de otra cosa que nuevas maneras de follar. Es superficial, estúpido, infantil y, peor de todo, aburrido de leer. Con el mucho juego que hay para hacer que el amor surja naturalmente, la mayoría prefiere irse por el lado fácil. Vagos son.

    He aquí otro título que no voy a buscar.

    Le gusta a 1 persona

    • Yo pensé lo mismo que tú sobre el premio. Es más, busqué las bases en Internet, por si acaso, para estar segura de qué era lo que pedía, y había una, muy clara, que decía que el jurado se reservaba el derecho a declarar el premio desierto si las obras no reunían la calidad necesaria. Una de dos, o estaban desesperados por vender algo, o soy demasiado crítica (o ellos muy poco críticos). Yo, la verdad, no estoy muy segura de querer repetir con esa casa ni con los ganadores de ese premio, que en su web definen como “un referente a nivel mundial [de la literatura gay y lésbica en castellano]”.

      Por lo que dices, tengo un buen puñado de escritores que no te gustarían nada, pero que son amados en este ámbito. La mayoría de las historias que se pueden conseguir por Internet, especialmente las que vienen de “Anglolandia”, es puro sexo endulzado con Amor Predestinado, Amor Verdadero o simple y llano amor arrollador. Yo no tengo nada en absoluto con el género erótico, me parece muy digno, y no tengo problemas en recurrir a él si es lo que me apetece, pero cuando me lo intentan vender bajo el disfraz de un romance que parece sacado de un todo a cien, pues comienzo a desencantarme. Y ya no te cuento las historias sobre wereloquesea y seres fantásticos que abren una puerta y de pronto se encuentran con el amor de toda su vida, hay sexo -supuestamente- caliente de inmediato y luego una historia trágica porque ellos no quieren estar juntos a pesar de lo tanto tantísimo tantisísimo que se aman. Pero eso ya lo desarrollaré en otra entrada.

      En esta historia, la de Desde aquí hasta tu ventana, no hay nada de sexo explícito, sólo ñoñería, un argumento absurdo y un protagonista pelele, además de los laaargos y aburridos diálogos. Creo que si hubiera habido sexo directamente cerraba el libro y lo devolvía por correo postal urgente a la pobre chica que me lo prestó (que tampoco me dijo que fuera bueno, simplemente se encogió de hombros cuando le pregunté. No sé porqué no sospeché entonces).

      La verdad, hay que ser muy -pero que muy- vago para optar por el absurdo “lo vio y supo que sería el amor de su vida” cuando no es tan difícil decir: “Estuvieron semanas viéndose, al principio como dos amigos con mucho tiempo que perder, luego como compañeros de bebidas, y en algún momento, sin que ningún pudiera decir cuando, las sonrisas dejaron de ser amistosas para convertirse en cálidas y cercanas”, o cualquier tontería de esas, si no se quiere describir el enamoramiento y se quiere pasar directamente a la fase de cortejo. No es necesario gastar páginas de tinta, me vale con que me adviertan que el amor no surgió por generación espontánea.

      Personalmente prefiero la opción de ir poco a poco desenredando la madeja mientras los roces se suceden y el interés va creciendo, hasta que se convierte en amor y ocurre lo que tenga que ocurrir, pero si tengo que elegir entre un resumen y un absurdo, prefiero el resumen.

      En otros casos te diría que juzgues tú misma, por si nuestros gustos son distintos, pero esto no es una cuestión de género o de narración, es que no se lo recomendaría ni a una fan de Cincuenta Sombras, a las que les dejaría leer Teleny sin ningún remordimiento. (Cruel, lo sé)

      Me gusta

      • Los he visto a esos libros y sólo se me puede ocurrir que la mayoría no son lectores exigentes, que prácticamente lo único que quieren es emocionar sus corazones con los “te amo, te amo” más sentidos y otras partes con sexo caliente. Son fáciles de escribir y de seguir. Eso no significa que no sean comida chatarra literaria, algo que a lo mejor entretenga pero no te aporta absolutamente nada valioso.

        Ese es mi problema con la mayoría de las novelas de romance en general, ya no sólo hetero o gay. No entiendo por qué quieren estar juntos, no entiendo por qué es tan importante para el prota y, así, nunca capto el por qué de todo el maldito libro. Con semejante panorama, me quedo mejor con el terror, que también apesta en ocasiones, pero al menos no da ganas de golpearme la cabeza a la vista de cada diálogo más cursi que el anterior.

        Respecto a esta obra, si es que ni siquiera hay una buena escena caliente… me voy a decir de una que estaba arreglado. La única explicación posible a que semejante bodrio (he visto fanfictions con mejor desarrollo y propiedades literarias) de verdad sea el mejor representante de algo.

        No es cuestión de ser crítica o no respecto a estas cosas, como si fuera una manía molesta y sin importancia. Los errores de estilo o desarrollo van a estar ahí, los notemos o no. El hecho de que sí lo hagamos nos capacita a realizar lecturas más efectivas, a ser más conscientes con lo que nos llevamos al cerebro, lo cual eventualmente nos permitirá formar historias un poco más consistentes. Claro que eso no impedirá que el público común siga en busca de lo que es más sencillo y a eso levante sus altares, pero al menos uno habrá dado algo significativo detrás.

        Además, es posible ver los deslices de un autor en una obra y todavía ser capaz de disfrutar con la misma, ya sea por el tema, porque resulta que sí gusta el romance, por las escenas calientes, lo que sea. Una obra no tiene que ser perfecta para ser agradable.

        Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s