Así están las cosas y así se las contamos.

Bueno, aquí seguimos.

queestoyhaciendo

Como ven, no estoy ociosa. Me he puesto a rebuscar entre todos esos archivos y esos papeles que tengo por ahí perdidos en la casa, dispuesta a darle todo sentido y mucho mayor realismo. Ha sido complicado porque durante los últimos cuatro meses me he “mudado” de habitación unas cuatro veces, poniendo constantemente mis cosas en cajas, al principio ordenadamente, luego no tan ordenada, después con un caos estructurado y, finalmente, de cualquier manera. He terminado encontrando viejos planos de la Lirdem traspapelados con trabajos que tengo que entregar pronto (¡Mañana tengo uno, y el 26 el siguiente!).

He perdido, vamos a admitirlo, he perdido descripciones de capítulos, de objetos, notas que yo misma me hice para incluirlo en la trama rápidamente y que se arrugaron debajo de alguna caja de cartón o terminaron en la papelera. Tengo la idea lejana de que en algún momento quise que hubiera un personaje, un noble mimado y desagradable, que se hubiera puesto como propósito en la vida molestar a Shasmel. Gracias a Dios su papel también fue traspapelado, y aún se desconoce su pararero. Con suerte estará junto a la llave de mi diario, desaparecida, aunque esta no me molestaría encontrarla.

La parte buena de todas estas cosas olvidadas en alguna parte es que, si no se quedaron en mi mente, es que no eran suficientemente buenas. Lo importante todavía sigue aquí, y con eso es con lo que vamos a continuar.

He hecho cambios, esta vez por gusto y ya no por la obligación de no encontrar los guiones. La mayoría de las cosas son nombres de personajes, pero también de cosas mucho más importantes. Sigo con ese gran dilema de la mujer. ¿Envío mujeres a la Lirdem o no? Sé que va a haber al menos una en la segunda parte, porque es esencial, pero ahora que voy a reescribirlo todo me estoy planteando si no podría poneras también en la primera parte. Entra en conflicto con la confusión que tiene Shasmel en los primeros capítulos (y nos perderíamos el divertido travestismo gramatical), pero no termino de descartarlo. Algo se me ocurrirá.

Sin más, me despido. Sólo quería asegurarme de que supiéran que sigo en esto, aunque no voy a poder escribir nada en absoluto hasta que termine con los trabajos, al menos.

la lirdem

Besos.

Rosa.

2 comentarios en “Así están las cosas y así se las contamos.

  1. Estimada Rosa Pétrea,

    Primero que todo, quisiera agradecer el darte las molestias de contestar tremendo testamento que deje en “contactar” y de eliminar mi Mail del comentario (no sabia como dejarlo sin que todo el mundo lo viera).

    Por otro lado, y relativo al presente texto publicado, quisiera contestar la pregunta emitida sobre la aparición de mujeres en la primera parte de la historia con otra pregunta… ( sí, es solo para complicarte más la vida). ¿Cambia de algún modo la trama central de los primeros capítulos? Es decir, si las mujeres a las que te refieres son tan perspicaces como las humanas… ¿No se darían cuenta rápidamente de la equivocación de genero? Al igual que los embajadores humanos darían rápidamente con el problema, siempre y cuando se genere algún tipo de encuentre entre ambos géneros de distintas especies. Lo que me imagino será engorroso y cambiara bastante el desarrollo de la historia.

    No es que sea anti-mujer, soy una! Y encuentro que somos indispensables en cualquier termino. Hay muchas historias donde las hacen desaparecer de la nada, como si nunca existieron, pero textos vacíos y donde se nota la falta de realismo. En Sangre Azul se entiende que tiene una sociedad bastante machista, pero lo que si me parece extraño es que no aparezca ninguna, ni siquiera dentro de la “servidumbre” cosa bastante extraña si tienes a una congregación de “macho” arraigados por meses en la Lirdem y en completo celibato. ¡Vamos! Eso si me da que pensar, especialmente cuando son una cultura bastante sexuada (aunque se niegue formalmente) y mayor aun cuando las relaciones del mismo sexo son tabú. ¿Entiendes a lo que quiero llegar?

    ¡Estaré esperando los arreglos!
    Un abrazo.

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    • Pues mira, tienes muchísima razón. Yo ya estaba sudando frío pensando en cómo meter a las mujeres humanas, y había encontrado una solución sencilla, que era simplemente no llevarlas al banquete pero dejar que estuvieran en la embajada. Ya que ningún enviado se reune con los embajadores en todo ese tiempo… Pero me parecía muy forzado el asunto. Lo seguiré pensando.
      Sin embargo, lo de las criadas es algo que ni lo había pensado. En el capítulo quinto, si no me equivoco, se insinúa que el tutor se está viendo con unas criadas, y se deja en el aire tras la duda de si hay un par que las han metido de contrabando en la Lirdem o no. Después de darle vueltas -tras tu comentario-, he decidido que es mejor dejarme de tonterías con eso e ir directa, llevando a las narsianas a la Lirdem sin ningún tapujo.
      Será más divertido así. 😀
      Muchas gracias por el comentario, y por el consejo.
      Besos,
      Rosa.

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