Alguien mató a su editor, Josh Lanyon.

Holmes y Moriarity, Libro 1

Alguien mató a su editor.

El camino de vuelta al dominio del liderazgo en ventas puede ser mortal.

Sinopsis Copy-paste:

Enlace a la traducción

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Gracias a una anciana detective solterona y a su ingenioso gato, Christopher Holmes ha disfrutado de una exitosa carrera como escritor de misterio líder en ventas. Hasta ahora. Las ventas han bajado y su nuevo editor es alérgico a los sabuesos geriátricos.

Siguiendo el consejo de su agente, reinventa su cuarentona y desaliñada imagen, recientemente auto convertida en elegante y sexy de león literario, y se dirige a una conferencia de escritores del norte de California para tratar de resucitar su carrera. Una carrera tan muerta como el cuerpo con el que se tropieza en el bosque.

En un extraño déjà vu, repetición de una de sus propias novelas, se encuentra atrapado en una casa de campo aislada llena de mujeres asustadas, y ningún representante de la ley a la vista. A excepción de J.X. Moriarity, ex policía y aclamado autor de renombre. El hombre con quien compartió una cita de una noche, bueno, tal vez tres, hace mucho tiempo. El hombre que quiere arrestarlo por asesinato.

Un despiadado asesino acechando o un guapo ex amante macizo. ¿Qué plantea mayor peligro? ¡Elemental, mi querido Holmes!

Advertencia: Este libro contiene un puente desaparecido, una casa de campo de caza aislada, escritores desesperados, secretos culpables, un asesino suelto, y un muy atractivo ex policía que quiere a su ex amante con las manos esposadas, ¡por todas las razones equivocadas!

Mi reseña:

Dejando claro que con el tiempo he adquirido la máxima de no leer en español nada que haya sido escrito previamente en ingles, tengo que decir que estoy encantada con esta historia.

La novela son 323 páginas que devoré en una sola noche y no porque quisiera ver a la parejita felizmente unida ni por la desesperación de que llegara ya el encuentro de cuerpo contra cuerpo, sino porque la trama, la de misterio, enganchaba de verdad, igual que me enganchaba de pequeña esas folletines detectivescos.

Está escrito en primera persona, dándole un estilo fresco y muy divertido gracias a la personalidad del protagonista, un (a veces) amargado escritor de novela negra que odia las conferencias. No es un jovenzuelo atractivo que despierta pasiones, como suele ser el cliché de la homoerótica, y por el contrario es un cínico cuarentón con problemas de espaldas que intentando salvar su carrera acaba siendo sospechoso de asesinato.

La mejor parte es la cómica, porque queda claro que el escritor -el del mundo real- se está riendo de todas las viejas novelas de detectives poniendo en la típica situación absurda de “grupo aislado, muertes desafortunadas y muchos posibles sospechosos” y, como siempre, alguien que no es policía va a tener que sacar a relucir sus dotes detectivescas para dar con el culpable antes de que las autoridades puedan hacer su trabajo.

En lo que se refiere al misterio, podría levantarme con un dedo en alto y orgullosamente decir “¡Yo lo sabía! ¡Yo sabía quién era el asesino!”, pero sería completamente falso. Según se iba desarrollando la historia dudé de todos y cada uno de los sospechosos, y mira que no sólo estaba haciendo el análisis del personaje, sino del escritor, pensando “seguramente es este, porque sólo ha aparecido una vez y no hay sospechas sobre él”, o “¡ah! Si fuera ésta sería un giro sorprendente pero demasiado manido, así que no lo será”. Sin embargo, aclaro que la obra está bien escrita y pensada, excepto por un errorcillo de nada que comentaré sólo en la otra sección, legible para aquellos que quieran spoilers o hayan terminado de leerlo y quieran fangirlear conmigo.

Sobre la trama romántica: Chapó. La construcción de ambos personajes me ha encantado. El prota no es el típico ser hermosísimo que levanta pasiones, débil y tímido, sin mucha personalidad y actuando como un simple testigo de la trama mientras se deja complacer en la cama. Es un prota realista, agradable, muy divertido y humano. Para quien le interese el dato (a mi me suele interesar, la verdad), encaja en mi concepción del personaje pasivo (uke, como se dice en algunos fandoms), pero no es algo que se desvele en la trama, a pesar de que escenas de colchón vamos a tener para quedar a gusto. Mi impresión es porque es más bajo que su compañero, es más débil y se pone en manos de los expertos, por decirlo así, lo cual suelen ser los clichés en torno al pasivo.

Su compañero está muy bien construido como personaje, y advierto que van a haber momentos en los que se nos va a estrujar el corazón debido a que confiaremos, desconfiaremos, volveremos a confiar, y todo para que al final… bueno, no cuento nada.

En resumen, no voy a decir que es la mejor novela homoerótica que he leído, porque en una lista de mejor a peor no estaría en los primeros puestos, pero he de decir que está muy bien pensada y desarrollada. Pienso leer más de este autor, y para mi Libros Secretos, el grupo que lo traduce, se ha ganado mi voto de confianza, especialmente el traductor y su corrector, que me he apuntado para seguir su trabajo.

Si ya has leído el libro, mis impresiones fangirlista (Spooooooilers):

Subraya para leer.

Pasando a detalles mucho más específicos, quiero repetir que he sospechado de todos y cada uno de los personajes, incluso del propio protagonista. Por un momento me planteé si el autor nos iba a decepcionar con algún giro dramático, desvelando que el prota tenía doble personalidad. Fue con el asunto del pendiente, cuando Rachel mostró que ella había guardado en todo momento el que se había dejado en su habitación. Por supuesto seguía creyendo a pies juntillas que le estaban intentando incriminar, pero en ese momento se me ocurrió que si el autor quería dar una sorpresa a los lectores -y destrozar su historia- podría poner una segunda personalidad oscura al prota, nacida de sus años como escritor de abuelitas que resuelven retorcidos asesinatos. Por suerte no lo hizo.

La parte que más disfruté y sufrí fue cuando sospeché -¡creí!- que Moriarity podía ser el asesino. Era tan de manual… O sea, hasta su apellido -casi- lo indicaba. Si era él el autor se estaría riendo bajito sobre su teclado mientras su público lanzaba impresionados “oh”s y “ah”s. Mi parte sádica tiene que confesar que disfrutó de esa tensa parte en la que J.X. fingió ser el asesino y le dio un susto de muerte a Holme de camino a la cena.

Luego, con lo del arma del crimen quemada, la desaparición, y un par de detalles anteriores, sufrí de verdad, porque si J.X. era el malo, estaba intentando incriminar a nuestro prota por despecho y… ¡Oh! ¡Qué trágica tragedia! Jamás sabría que al que pretendía meter en la cárcel aún le amaba, y éste tendría que delatarlo a pesar de sus sentimientos, correspondidos pero pateados sentimientos.

Pero de haber sido ese el final habría puesto una reclamación, por insatisfacción romántica.

El final lo disfruté como un niño pequeño, con Mindi diciendo: “Oh Dios mío. Está tratando de hacer el desenlace del salón. Sabia que esto me era familiar“, y luego: “Siéntate, tonto. El culpable no es una de las primeras personas mencionadas. Vamos, Christopher. Esto es fascinante. Así que sabes quién lo hizo”.

El personaje de la abuelita es mi gran favorita, casi superando a los taxistas de Nut.

Ahora, la parte en la que acusa por despecho a J.X. fue un poco floja para mi. Me habría reído de lo lindo si hubiera intentado de verdad parecer creíble y hubiera puesto en un aprieto a su compañero, para que sufriera por todo ese mal fin de semana que le había hecho pasar encerrado en una cabaña.

Por último, me molestó algo que consideré un error en la trama, y los errores en la trama de misterio son mucho más dolorosos que en los de cualquier otra, porque destroza la coherencia del mismo. Y es que cuando J.X. explica por qué fue agredido, dice: “estaba curioseando en el sótano”, lo cual entiendo como que se puso a pasear por la bodega y allí el asesino lo golpeó por estar siendo molesto y para poderlo incriminar después, ya que en el sótano no había nada, ninguna pista.

En tal caso, si J.X. fue al sótano por su propio pie, sin que nadie lo sacara de su casa bajo amenaza ni urgencia, ¿por qué dejó su chaqueta y su linterna en la casa? Esa fue justo la pista que hizo que Chris sospechara que no se había ido por su propia voluntad y que no era el asesino, porque de serlo se habría marchado con su ropa. Si el verdadero culpable quería incriminarlo tampoco tendría sentido la posible solución -que no dice la historia pero que podríamos deducir nosotros- de que, como hizo con su primera víctima, manipuló el escenario para dar determinada impresión: La impresión que estaba dando al quitarle la chaqueta y la linterna a J.X. y llevarla a su cabaña era que no se había metido en el bosque en medio de la oscuridad para escapar, así que había sido secuestrado, así que era otra victima, así que eso no le convenía al asesino.

También podemos olvidarnos de todo lo anterior y deducir que J.X. fue atacado en su cabaña, arrastrado hasta la bodega por el asesino, donde perdió la llave, y abandonado ahí, siendo el móvil que “estaba curioseando en el sótano”, entendiendo sótano como tal, no como bodega. Pero, ¿qué demonios importaba que curioseara o no curioseara en ese lugar en concreto, si no había ninguna prueba incriminadora? De haberla habido, se habría dejado ver en algún punto, ¿no? Es la regla no escrita de las novelas de misterio.

O sea, esa frase en concreto me está destrozando el crimen y la historia ya no es tan redonda. Si simplemente no estuviera ahí, dejando el lugar donde fue atacado y los motivos a elección del lector, que podríamos hacernos una idea plausible, habría sido perfecto.

Y una última cosa: Me decepcionó un poco la identidad del asesino. Mira que casi al final tenía clarísimo que uno de los tres, la madre, el padre o la hija, había sido, pero me gustaba más la idea de que fuera la madre, en un acto pasional por lo que sea: venganza, proteger a su hija, cualquier cosa; o la hija por celos, amor no correspondido… Pero no, fue el padre y todo por una infidelidad que quiere ocultar. Parece algo menos visceral, algo llevado por un miedo tranquilo, meditado en largas horas de insomnio y llevado casi por obligación para salvar un matrimonio que no podría ser el más agradable de este mundo.

La idea de la mujer maquinando un asesinato para proteger a su hija de la malvada influencia de un ser pérfido y amoral como era su antigua compañera, o por un rencor del pasado que no había podido olvidar, me gustaba más. O incluso el que fuera la hija, enamorada por completo de su admirada escritora, quien la mató en un primer momento tras ser rechazada -antes o después del momento cama- y después la madre o el padre quien mató al editor por miedo de que su hija fuera descubierta, me gustaba mil veces más.

El hombre como culpable es una sosedad como una casa, pero se acepta porque la historia es buena y porque no todos los asesinatos tienen que ser truculentos.

¿Y vosotros? ¿Qué pensasteis de la historia? ¿La leístes/leerás?

Besos,

Rosa.

2 comentarios en “Alguien mató a su editor, Josh Lanyon.

  1. Pues yo sí quiero leerla. Como buena tramposa que soy, me leí el spoiler completo y no puedo sentirme más que interesada, incluso por ese error (que lo pienso y, la verdad, suena a mera artimaña de despiste rebuscada). Lo leeré, seguro.

    También, decirte que me gusta tu estilo de reseñar. Es un verdadero análisis personal cuando la mayoría de los reseñadores en Internet se limitan a contar la trama y apenas unas pocas apreciaciones. Es exasperante, la verdad, porque para eso me limito a ver la sinopss. Aquí se puede apreciar lo que te gusta y tus razones, lo que lo vuelve algo mucho más interesante y llamativo.

    Saludos.

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    • Me alegro de que lo vayas a leer. Te digo desde ya que el autor no te va a defraudar, aunque después he descubierto que tiene otras mucho mejores, pero esta no deja de ser buena. Espero que puedas disfrutarla a pesar de que te has destripado el final 😛
      La verdad es que a mi me pasa algo muy similar a lo que dices cuando leo una reseña en Internet. Hablan de la portada, la calidad de la cubierta, el número de páginas, la vida del autor, la editorial, y después te dicen exactamente lo que ya sabías del libro. Eso las profesionales. Las no profesionales me lo han llegado a destrozar. He leído un par que más bien eran comentarios que comenzaban directamente por el final, así, sin filtro ni advertencia. Yo, la verdad, sólo escribo lo que me gustaría saber de antemano a la hora de abrir un libro, así que habrá a quien no le guste cómo lo hago, pero me alegro de que no sea el caso contigo.
      Besos.

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